Un multifacético Leonardo

Anatomista, arquitecto, botánico, urbanista, escenógrafo, diseñador de vestuarios, chef, ingeniero, caballista, inventor, geógrafo, geólogo, matemático, científico, militar, músico, pintor, filósofo, físico y narrador. Todo eso era Leonardo da Vinci.

Si había un banquete Leonardo diseñaba la escenografía total del sitio, dirigía la  confección y el decorado de los platos que se servirían,  planificaba donde colocar a cada invitado, sugería los vinos y si era necesario animaba la reunión con su charla o con su canto.

Algunas notas de cocina del propio Leonardo son asombrosas. A continuacion, les presentamos: “De la manera correcta de sentar a un asesino a la mesa”. Y esto es lo que cuenta el gran maestro:

“Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel que será objeto de su arte (y que se sitúe a la izquierda o a la derecha dependerá del método del asesino), pues de esa forma no interrumpe tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña. En verdad la fama de Ambroglio Descarte, el principal asesino de mi señor Cesare Borgia,  se debe en gran medida a su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales y, menos aún, que sean importunados por sus acciones.

Después de que el cadáver (y las manchas de sangre de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia, en ocasiones, puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentran sentadas a su lado, y en ese punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado afuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento.”

El párrafo de Da Vinci resulta tan inverosímil que provoca agregar, a los muchos títulos de Leonardo, el de eximio maestro del humor negro. Sin embargo la mención de Cesare Borgia, todopoderoso señor de Florencia, induce a pensar que Leonardo estaba hablando realmente en serio.

 

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Una respuesta para  “Un multifacético Leonardo”


  • Ricardo Hache

    Buen artículo. Me hace recordar a la novela de Thomas de Quincey : “Del asesinato como una de las bellas artes”. Claro que el autor era un opiómano confeso, pero, dicen los comensales, que se alcanzan niveles similares (al del opio -los que lo probaron -) con un buen Pisco Sour y una canilla de cerdo de Amoramar. Probaremos ( la canilla, por supuesto).

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